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29 de marzo de 2019 | Mérida, Yucatán, México | Psic. E. Edith Ruiz de Espinoza para Conectadas

 

Todo ser humano enfrentará algún tipo de crisis, tarde o temprano en su vida. La crisis es una situación grave, difícil, decisiva, que pone en peligro a las diversas esferas de nuestra existencia.

Hay diferentes tipos de crisis que podríamos enfrentar, desde una crisis económica, por la ausencia, emocionales, de salud, de relaciones, en fin. En términos generales, crisis circunstanciales y del desarrollo evolutivo del ser humano.

Pero, ¿qué haces cuando la crisis llega?, ¿cómo actúas?, ¿cómo la asimilas? Al enfrentarla podemos encontrarnos vulnerables, y por eso nos bloqueamos al tratar de encontrar posibles soluciones. Encontrarnos vulnerables consiste en ser susceptibles a que alguien nos lastime o hiera física o emocionalmente. La vulnerabilidad es la incapacidad de mostrar resistencia cuando se presenta una crisis amenazante, o la incapacidad para reponerse después de ocurrido un desastre.

Hay algunos factores que influyen al enfrentar las crisis. Vamos a mencionar los siguientes cuatro:

 SEPARA TU CRISIS DE LAS DEMÁS ÁREAS DE TU VIDA

Piensa y describe la situación de tu crisis, no la califiques como imposible de superar, como lo peor o algo insoportable. Trata de ser realista, no exageres y mira exclusivamente lo que te está pasando en este momento de crisis. No te anticipes a pensar lo que podría suceder, menos si esto es catastrófico. Si enfrentas una crisis no significa que todo es crítico en tu vida. En otras palabras, sitúa la crisis en tu realidad presente, y no la extiendas a tu vida futura.

CUIDA TUS PENSAMIENTOS

 “No permitas que tus pensamientos alimenten a tus preocupaciones” Aunque un poco exagerado, el adagio “querer es poder” tiene mucho de verdad; recuerda que los pensamientos se traducen en acciones -los actos que realizamos o nuestros estados emocionales-. Algunas de nuestras crisis tienen su origen en nuestros pensamientos. Tus pensamientos se suscitan con base en tu entorno, tu personalidad, tus recuerdos y experiencias del pasado. ¿Cómo está esto en ti? ¡Acostúmbrate a controlar tus pensamientos! Controlándolos evitarás conductas inapropiadas, sabrás adaptarte, mejorarás tu salud física y mental, y estarás labrando tu propia felicidad, aún en medio de la crisis.

REDES DE APOYO – PERSONAS POSITIVAS

 Rodéate de personas positivas, esto es contagioso. Y viceversa: se contagia la lobreguez, el negativismo, la crítica destructiva y esto no ayuda en tus momentos de crisis (de hecho, en ningún momento). Una buena red de apoyo se constituye de aquellas personas que te alientan a no caer, que te ayudan a tener una imagen positiva de la situación y de ti misma. Rodéate de personas comprensivas y agradecidas, porque te enfocarán de forma correcta ante las vicisitudes.

TUS ACTITUDES

La autodeterminación, la buena voluntad y el deseo de cambiar son bases primordiales en tus actitudes. Actitudes como; tener conciencia, relaciones satisfactorias, buena comunicación, no sentirse culpable, tener objetivos en la vida y ser empático, así como experimentar gozo, ayudarán en tus momentos críticos.

Pasar por situaciones adversas, de dolor o pérdida, pueden sacar lo mejor de nosotros, porque a pesar del dolor emocional, con buenas actitudes puedes superar la crisis y salir transformado por la experiencia.

Recuerda que la crisis no es solo una situación adversa, sino una oportunidad de crecimiento. El mayor aprendizaje de la vida proviene de nuestras crisis. Y nosotros tenemos la mayor esperanza, que aun ante la crisis somos fuertes en el Señor, porque “cuando soy flaco, entonces soy poderoso”. (2ª. Corintios 12:10)

Por último; recuerda lo que dice la Biblia en Isaías 7:4 “Cuídate y ten calma, no temas ni se turbe tu corazón a causa de estos dos cabos de tizón que humean…” Esto Dios se lo dijo al profeta Isaías para que este a su vez, lo dijera a Acaz. Pero, ¿qué te parece que Dios te lo dice hoy a ti?:” Cuídate y ten calma, no temas ni se turbe tu corazón a causa de esto.”

 • ¿Qué debemos cuidar? Tantas cosas… pero debemos cuidar amarnos y tener misericordia de nosotros mismos; es la mejor manera de cuidar a los demás.

 • ¿Tener calma? Es decir, estar tranquilos y calmados ante cualquier situación, crisis o conflicto, es tener paciencia, serenidad y optimismo ante todo aquello a enfrentar.

 • ¡No temas! El miedo es natural, pero que no te paralice, Dios está contigo.

 • ¿Turbarse? ¿Qué cosas te quitan el sueño y la tranquilidad? Conoce y evita lo que te daña, recuerda que “el cuerpo habla cuando la mente calla”.

No es lo más importante lo que estés pasando ahora, sino la actitud con la que lo afrontas. Dios siempre tiene una mejor alternativa para tu vida.

Ante tu crisis, ¿cuál es tu actitud?