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16 de mayo de 2019 | Yécora, Sonora, México | Verenise Fernández Sesma

 

¿Te gusta viajar? Hay viajes que se hacen por placer o vacaciones, otros son de negocios, algunos se hacen por motivos familiares y desafortunadamente debo mencionar los que se hacen por alguna emergencia.

Tal vez haya personas que viajan demasiado, sea por motivos de negocios o trabajo y no les ilusiona; otros pueden estar ansiosos por viajar y desean tener un motivo para hacerlo.

Cuando planificamos un viaje debemos hacer ciertos preparativos, sobre todo si este viaje va a ser al extranjero: revisar costos, pasaporte, visa, boletos, itinerarios y la maleta con la ropa adecuada de acuerdo al motivo del viaje.

Me quiero concentrar en la preparación de la maleta, pues hay artículos que, de acuerdo a las normas internacionales del transporte, son prohibidos tanto en el equipaje de mano como en el documentado: objetos puntiagudos o punzo cortantes, cilindros de gas propano o butano. Las herramientas y armas de fuego están prohibidas en el equipaje de mano, sin embargo, pueden ir en el equipaje documentado y con la debida declaración de lo que lleva. Tanto los materiales explosivos e inflamables como las sustancias químicas o tóxicas como venenos, gases comprimidos, materiales radioactivos, spray paralizante, ácidos, quedan totalmente prohibidos. Y por supuesto tenemos un límite de peso de 10 kg para el equipaje de mano y 23 kg para el equipaje documentado.

En el evangelio de Juan, en el capítulo 14:1-3 (RVR 1995) se describe un viaje que haremos y que muchos estamos ansiosos por hacer: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis. ¿Acaso no te causa emoción pensar en este viaje? ¡Ya casi todo está listo! El pasaporte, la visa, el costo del viaje fue pagado cuando Dios envió a su hijo unigénito (Juan 3:16) a morir por nosotros en la cruz del Calvario, con la sangre de Jesús se pagó nuestro viaje a las moradas celestiales, sólo estamos esperando que vuelva para llevarnos, pero hay algo que nosotros debemos hacer: somos los responsables de organizar la maleta para ese viaje y lo único que debemos preparar para llevar es nuestro carácter. Elena G. White, en el libro Palabras de vida del gran Maestro, página 267, menciona claramente lo único que llevaremos al cielo: “Un carácter formado a la semejanza divina es el único tesoro que podemos llevar de este mundo al venidero. Los que en este mundo andan de acuerdo con las instrucciones de Cristo, llevarán consigo a las mansiones celestiales toda adquisición divina. Y en el cielo mejoraremos continuamente. Cuán importante es, pues, el desarrollo del carácter en esta vida.”

¿Acaso debemos revisar para saber si hemos empacado algunos “artículos prohibidos”?

Proverbios 6:16-19 (RVR 1995) nos menciona siete cosas que Dios abomina y que definitivamente deben quedar fuera de nuestro equipaje:

 

  1. Los ojos altivos
  2. La lengua mentirosa
  3. Las manos que derraman sangre inocente
  4. El corazón que elabora pensamientos inicuos
  5. Los pies presurosos para correr al mal
  6. El testigo falso que habla mentiras
  7. El que enciende rencillas entre hermanos

Los ojos altivos pueden ser como objetos puntiagudos que penetran y lastiman, ya que enaltecernos lleva a minimizar a las personas que nos rodean y de acuerdo al Comentario Bíblico Adventista “el enaltecido está excluido de las puertas de la vida”. Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, más al altivo mira de lejos. (Salmos 138:6)

La lengua mentirosa, que habla falsedades y enciende rencillas entre hermanos puede ser como las sustancias químicas tóxicas y venenosas o como un explosivo que puede causar daños irreparables y encender fuegos (Santiago 3:5,6) que son difíciles de apagar. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y Redentor mío. (Salmo 19:14) Jesús nos dice: Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6).

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. (Filipenses 4:8) Siguiendo el consejo del apostol Pablo evitaremos derramar sangre inocente, tener pensamientos inicuos y correr al mal, asemejándose todo esto a las armas de fuego que causan tanto muerte y dolor.

Estas siete cosas que Dios aborrece y abomina son sólo algunos “artículos prohibidos” e impiden que estemos preparados para hacer la maleta (¡además del “sobrepeso” que generan!) y realizar ese viaje tan esperado cuando Cristo cumpla su promesa de venir por nosotros. No permitamos que el orgullo, el egoísmo, el mal uso de nuestra lengua, los malos pensamientos nos controlen y contaminen de tal manera que manchemos nuestro carácter con aquellas cosas que Dios nuestro Señor abomina. El fruto del Espíritu llene nuestros corazones reflejando  amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22,23) que nos harán hombres y mujeres aptos para morar en las mansiones celestiales.

Y tú, ¿Ya tienes lista tu maleta?