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 Battle Creek, Míchigan, Estados Unidos | Red de Noticias Adventistas y Adventist Review

Después de más de cinco horas de presentaciones y discusión, los delegados a las sesiones anuales de la Junta Directiva de la Iglesia Adventista aprobaron una recomendación de la Comisión de Supervisión de la Unidad (UOC) de la iglesia de crear un nuevo proceso de conformidad para ayudar con la necesidad de implementar los reglamentos y los votos tomados por la iglesia.

El voto de hoy, expresado en una votación de 185 a 124, con dos abstenciones, aprobó un documento titulado Respeto e implementación de los votos del Congreso de la Asociación General y la Junta Directiva de la Asociación General. La decisión fue una extensión de un voto de la Junta Directiva de la Asociación General en su sesión de octubre de 2017. Ese voto envió una propuesta anterior, que hizo en 2017 la misma Comisión de Supervisión de la Unidad, para que fuera estudiada con más detenimiento.

El documento votado

El documento describe un proceso para responder a cuestiones de falta de conformidad dentro de la Iglesia Adventista.

Jeff Jordan, coordinador asociado honorario de Ministerios de los Hipoacúsicos de la Asociación General, inicia la reunión con oración mientras su esposa, Melissa Jordan, interpreta. La oración tuvo lugar durante la sesión de la Junta Directiva en el Concilio Anual 2018. Fotografía de Brent Hardinge / Red de Noticias Adventistas

En resumen, el proceso comienza con la no conformidad percibida que es informada al nivel administrativo de la iglesia más cercano a la cuestión. El documento enfatiza la necesidad de un “proceso cristiano debido”, que incluye la oración y el diálogo, y “una atmósfera comprensiva”. Como parte del proceso, se le pedirá a la entidad que no guarde conformidad que presente evidencias de conformidad o un plan de “lograr una conformidad sostenida”.

Si no se alcanzara resolución alguna en los niveles administrativos más cercanos, la Comisión Administrativa de la Asociación General (ADCOM) puede referir la cuestión a una de cinco comisiones consultoras. Estas comisiones, denominadas “comisiones de conformidad”, ya habían recibido el apoyo de la ADCOM.

Después de estudiar la cuestión, la comisión de conformidad puede hacer recomendaciones a la ADCOM para que se tomen medidas disciplinarias. La ADCOM puede entonces referir las recomendaciones a la Junta de Directivos de las Divisiones de la Asociación General y la Junta Directiva de la Asociación General. El documento pasa entonces a describir un proceso de apelación además de medidas disciplinarias.

Las medidas disciplinarias solo pueden ser votadas por la Junta Directiva, y pueden incluir advertencias oficiales y reprensiones públicas. En caso de que persista la no conformidad, se permite la potencial remoción de la membresía de la Junta Directiva por una mayoría de dos tercios según los Estatutos de la Constitución de la Asociación General.

Ted N.C. Wilson, presidente de la Iglesia Adventista, preside la sesión de la tarde del Concilio Anual el domingo 14 de octubre. Fotografía de Brent Hardinge / Red de Noticias Adventistas

La discusión sobre tablas

La sesión de la tarde comenzó con Ted N.C. Wilson, presidente de la Iglesia Adventista y quien presidió la reunión, quien recordó a los asistentes que “los orígenes del documento provienen de ustedes. Es el documento de ustedes. Está en sus manos. No es mi documento”.

Wilson aclaró que este año, las comisiones de conformidad no harían ninguna recomendación al encuentro del Concilio Anual.

Wilson entonces pidió a todos que participaran con un “dulce espíritu y con una conducta semejante a la de Cristo. Queremos un marco sumamente abierto. Queremos avanzar con un espíritu abierto y bondadoso. Estamos aquí para hacer la voluntad del Señor”.

Michael Ryan, quien presidió la UOC, presentó la historia del documento. David Trim, director de la Secretaría de Archivos, Estadísticas e Investigaciones; Karnik Doukmetzian, asesor principal de la Iglesia Adventista; y Hensley Moorooven, subsecretario de la Iglesia Adventista mundial. Ryan presentó la moción de que se adoptara el documento y, a continuación, Moorooven leyó el documento en voz alta.

Los miembros de la Junta Directiva de la Asociación General hacen fila para hablar, durante la reunión del domingo del organismo. Fotografía de Brent Hardinge / Red de Noticias Adventistas

Setenta y un delegados e invitados hicieron fila en cinco micrófonos para referirse al documento propuesto.

“Esta tarde estamos experimentando la mejor versión de la iglesia”, dijo Mark Finley, un bien conocido evangelista y vicepresidente jubilado de la Asociación General. “Es saludable para la iglesia cuando los líderes expresan lo que piensa de manera abierta y honesta. Lo que veo esta tarde es una iglesia que está luchando con una determinada cuestión”.

Finley pasó a pronunciarse a favor del documento, diciendo que “el documento no lleva o fomenta el poder monárquico. En efecto, presenta salvaguardas contra el poder monárquico”. Finley afirmó la función que cumplen los reglamentos en una iglesia unida. “Los reglamentos son acuerdos mutuos, pero gobiernas nuestras acciones como líderes de la iglesia. Y oro para que lo apoyemos juntos”.

“La Iglesia Adventista del Séptimo Día no va a caer”, dijo Dan Jackson, presidente de la División Norteamericana. “Dios guiará su iglesia a una conclusión gloriosa”. A pesar de ello, Jackson advirtió que no recomendaba la aprobación del documento. “Creo que la adopción de este documento cambiará las relaciones dentro de la iglesia. Va en contra de los pioneros, y de las buenas prácticas de una compañía. La atmósfera de este documento no producirá unidad. Hay miembros de la División Norteamericana que sentirán que han sido empujados hacia la periferia de la iglesia”.

El pastor Alvaro Niño, de la Unión Colombiana del Sur, escucha como invitado de las conversaciones, durante la sesión de la Junta Directiva de la Asociación General en Battle Creek, Míchigan, Estados Unidos. Fotografía de Brent Hardinge / Red de Noticias Adventistas

“La fe sin libertad es solo una cadena, una flor descolorida”, dijo Tamas Ocsai, presidente de la Iglesia Adventista de Hungría. “La libertad de conciencia es importante para los adventistas. Mi seria preocupación es: ‘¿Queremos realmente usar este documento reciente para dañar la unidad de nuestra amada familia de la iglesia?’”

“Estoy a favor de este documento”, dijo Esther Abayo, de la División de África Centro Oriental. “Todos creemos que la conformidad es necesaria. El único temor es que veo que las personas temen las consequencias que resultan de la falta de conformidad”.

“Creo que la mayoría de las personas en la iglesia local están pensando más en contribuir con el progreso y el cumplimiento de la misión de la iglesia”, expresó Adán Ramos Lagos, de la División Interamericana. “Creo que tenemos suficientes reglamentos en vigencia, y que deberíamos cumplir con ellos”.

“Tendremos más éxito en nuestra misión y relación será mucho más profunda porque hemos aprendido a comprendernos a pesar de las diferencias de opinión”, añadió Mikhail Kaminskiy, presidente de la Iglesia Adventista en la División Euroasiática.

Mike Ryan, presidente de la Comisión de Supervisión de la Unidad, presenta la discusión de la tarde sobre la propuesta de la comisión. Fotografía de Brent Hardinge / Red de Noticias Adventistas

Mario Ceballos, director de Ministerios Adventistas de Capellanía de la Iglesia Adventista mundial, el último delegado en pronunciarse, ofreció una perspectiva pastoral: “La prueba más grande de fe es cuando uno no consigue lo que quiere, pero aun así, puede decir: ‘Gracias, Señor’”.

Expresiones finales

Wilson expresó aprecio a los miembros de la Junta Directiva por el buen espíritu que se vivió durante la tarde. “Estoy extraordinariamente impresionado con la paciencia de ustedes. También quiero expresar mi profundo aprecio a ustedes como cuerpo por la manera en que han hablado. Eso dice muchísimo”.

“Al salir de aquí esta noche”, concluyó Wilson, “hagámoslo unidos para esparcir la luz sobre todos aquellos que necesitan saber del pronto regreso de Cristo”.

Traducción de Marcos Paseggi